
MARIA ROSA FERRE, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons
Casino Prado Suburense
Sociedad de socios de Sitges cuya semana de cine de 1968 acabó siendo el festival.
Motivos para visitarlo
- La semana de cine fantástico que montaron sus propios socios en 1968 es el antecedente directo del Festival de Sitges
- Proyecta cine desde 1907 — la Acadèmia del Cinema Català lo tiene entre los cines centenarios de Cataluña
- Sigue siendo una sociedad viva: cine, bar-restaurante, teatro, ballet, ajedrez y Carnaval
- Programación en versión original subtitulada y una línea de cineclub, no solo la cartelera de multisalas
En 1968 los socios de una sociedad recreativa de Sitges montaron lo que llamaron la I Setmana Internacional de Cinema Fantàstic. La hicieron en su propia sala. Aquella semana es el antecedente directo de uno de los tres festivales de género más grandes del mundo, y la sala sigue ahí, sigue siendo cine y sigue siendo de la sociedad a la que se le ocurrió.
Conviene empezar por ahí, porque el edificio por fuera parece un casino de provincias muy digno y no da ninguna pista de haber empezado nada.
Dinero de indianos y un escenario de 1890
La sociedad se fecha en 1877, aunque su propia página de historia recoge unos estatutos recuperados en 1962 que apuntan a actividad anterior. El edificio es previo: obras desde 1869, inauguración en febrero de 1870, proyecto de Josep Maria Martino i Arroyo, pagado con el dinero que las familias de Sitges traían de Cuba y de América. El escenario se añadió en 1890 y se rehízo en 1924 en clave noucentista, con pinturas y frisos de Agustí Ferrer Pino y Pere Jou.
El cine llegó pronto y la fecha no está cerrada: la Viquipèdia data la primera sesión el 12 de julio de 1907, la guía cultural del Ayuntamiento habla de 1911, y nadie ha conciliado nunca las dos cifras. En cualquier caso es cine centenario, y así lo reconoció la Acadèmia del Cinema Català en octubre de 2020.

Lo que es ahora, y lo que no
Alrededor de mil socios. Cine y bar-restaurante en la planta baja y, encima, una sociedad que sigue programando teatro, ballet, ajedrez y un Carnaval que se toma muy en serio. La Creu de Sant Jordi llegó en 2017; el premio Trinitat Catasús, en 1988; un premio especial del Ayuntamiento, en 1999.
Las sesiones de cineclub que nacieron junto a la semana del 68 duraron hasta 1982, desaparecieron tres décadas y volvieron en 2014. Hoy la cartelera mezcla versión original subtitulada con copias dobladas, retransmisiones de ópera y ballet, sesiones infantiles y baby friendly, y la línea de cineclub para lo menos comercial. Los socios pagan menos, que es toda la lógica del asunto.
La pega honesta: esto es un edificio social haciendo de cine, no una sala de arte y ensayo pensada como tal. La visibilidad y la comodidad son las de un salón de 1870, y la programación es la de un pueblo con una buena línea dentro.
No os perdáis el jardín. Las sesiones al aire libre vienen de 1920 y son la razón para venir en verano y no en febrero: es la versión de este sitio que ningún cine moderno puede copiar.
Si estáis aquí en octubre, el festival que empezó en esta sala se come el pueblo entero. Y al salir, los diez minutos cuesta abajo hasta Parrots son donde acaba Sitges de todas formas.
Fuentes: Casino Prado Suburense — Història (official site), Casino Prado Suburense — Viquipèdia, Cineclub Sitges — Cinema Prado, Sitges Film Festival — Wikipedia


