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The Rabbit Books and Bar
Librería de madre e hija en Avenue A que por la noche se convierte en wine bar.
Motivos para visitarlo
- Abrió el 15 de agosto de 2026 en una esquina que antes fue una tienda 7-Eleven — los ventanales de suelo a techo ahora enseñan estanterías en vez de neveras
- Funciona como cafetería de día (café, té, matcha) y bar de vino y cerveza por la noche, con bollería, sándwiches y tablas de embutidos en ambos turnos
- Es de madre e hija, Marianna Vaidman Stone y Emily Samara Stone, con selección de literatura internacional en lugar de la típica mesa de superventas
- Inspirada en parte en los 'snugs' de pub irlandés — rincones cerrados pensados para que las mujeres bebieran con privacidad cuando apenas se les dejaba entrar en los pubs
La esquina de Avenue A con la calle 11 vendía un Slurpee a las dos de la madrugada. Ahora vende un libro traducido y, unas horas después, una copa de vino en el mismo mostrador — la 7-Eleven cerró y The Rabbit Books and Bar abrió en su lugar el 15 de agosto de 2026, conservando los ventanales de suelo a techo del edificio y cambiando las neveras por estanterías.
Marianna Vaidman Stone y su hija, Emily Samara Stone, son las dueñas, y la doble identidad es la idea central, no un compromiso a medias: café, té y matcha de día, cerveza y vino cuando cae el sol, con bollería, sándwiches y tablas de embutidos cubriendo ambos turnos. Los libros apuestan por lo internacional en vez de la mesa de superventas de siempre — una librería que quiere que encuentres algo que no buscabas, elegido con el mismo mimo que se le pone a una carta de vinos, no como decoración alrededor de la barra.
De dónde viene el nombre
Emily situó parte del concepto en un viaje a Irlanda, donde conoció los "snugs" de pub — rincones cerrados que permitían a las mujeres beber con intimidad en una época en la que apenas se les dejaba entrar en los pubs. Los rincones de The Rabbit siguen ese mismo instinto: un sitio para leer sola o tomar algo con una persona más sin estar en medio del salón. Es un fragmento concreto y real de historia de pub, tomado prestado para una librería, no una promesa genérica de "sitio con encanto".
Un antiguo 7-Eleven, no una antigua librería
Merece la pena pararse en esto: no es una librería a la que le han añadido un bar, ni un bar al que le han añadido estanterías. Es el local de una tienda de conveniencia, comprado y vaciado por completo, en un barrio donde esas esquinas suelen acabar convertidas en otra sucursal bancaria o en otra tienda de vapeadores. El escaparate que iluminaba la máquina de Slurpee a medianoche ahora ilumina una mesa de lectura. Es una apuesta muy concreta de pequeño negocio: apostar por que un local con horario de 24 horas en una esquina cara vale más como sala lenta y para hojear libros que como punto de rotación rápida.
En la práctica
Es un sitio de barrio por definición — una cafetería-librería al estilo parisino, no un bar de destino — así que lo natural es pasarse a por un café, curiosear las estanterías y volver esa misma noche cuando ya se ha transformado en bar. Está a poca distancia a pie de Tompkins Square Park, en un East Village que sigue convirtiendo esquinas de tienda de conveniencia en algo con personalidad propia.
El menú de día y el de noche salen de la misma cocina pequeña, lo que ayuda a que el espacio se sienta como una sola cosa y no como dos negocios compartiendo turno en la misma sala. Pregunta antes de sentarte en uno de los rincones tipo snug junto a la ventana — están pensados para una o dos personas, no para un grupo, y eso es intencionado, no falta de mesas. Es una sala lo bastante pequeña como para llegar sin plan para la noche: hojear libros veinte minutos, decidir que el lado del bar pinta mejor que el camino de vuelta, y quedarte.
Por qué ir: porque la mayoría de los bares-librería nuevos eligen una identidad y fingen la otra. Este ha construido la cafetería diurna y el bar nocturno como dos negocios igual de reales compartiendo un salón — el mismo instinto detrás de una librería que sigue siendo un punto de encuentro real, no solo un mostrador de venta — y el East Village tiene un historial de premiar ese tipo de especificidad frente a una versión temática de la misma idea.
Fuentes: EV Grieve — Rabbit Books and Bar ready for its grand opening on Avenue A, EV Grieve — A mother-daughter-owned bookstore bar is coming to Avenue A, Shelf Awareness — Rabbit Books and Bar Arriving This Summer in New York City