NotFromUtrecht, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
Hazlitt's
Tres casas georgianas de 1718, sin ascensor ni letrero, con nombre de ensayista fallecido.
Razones para visitarlo
- Cero señalización exterior — la propia web del hotel cita a Condé Nast Traveller: 'no hay nada afuera que indique que esto es un hotel'
- De 1718, auténtico: tres casas georgianas del Soho unidas entre sí; el ensayista William Hazlitt murió en la delantera en 1830, con una placa azul junto a la puerta que lo confirma
- Ni un solo ascensor en ninguna de las tres casas — reserven una planta baja si las escaleras son un problema para ustedes o para quien viaje con ustedes
- 30 habitaciones, ninguna igual a otra, con nombres tomados del círculo real de escritores de Hazlitt y no de un moodboard de agencia
Tocan el timbre. No hay letrero. Nunca lo hubo. Si caminan por Frith Street buscando un edificio con pinta de hotel y logo de hotel, van a pasar de largo, porque la gracia de Hazlitt's es justamente esa: parece exactamente lo que es, tres casas georgianas que tienen la suerte de contar con una cerradura muy buena y un portero nocturno muy cansado detrás de la puerta número 6. Condé Nast Traveller lo dijo tan claro que el propio hotel lo cita en su sitio — "no hay nada afuera que indique que esto es un hotel" — lo que puede ser la decisión de marketing menos efectiva del Soho o la más inteligente, según a quién le pregunten a las dos de la mañana.
Para quienes viajan desde América Latina hacia Londres: esto no es un hotel de cadena internacional que reconocerán por la fachada, así que conviene llegar sabiendo exactamente qué buscar en la puerta. He trabajado en suficientes edificios de este tipo para distinguir las casas antiguas que se disfrazan de "patrimonio histórico" de las que realmente lo son. Hazlitt's es de las segundas. El edificio de la esquina data de 1718, y no es una reproducción de una casa georgiana: es la pieza auténtica, armada a partir de tres casas independientes que en algún momento de sus trescientos años de historia se unieron bajo una sola dirección. El ensayista William Hazlitt vivió y murió aquí, en 1830, en la casa delantera, y hay una placa azul junto a la puerta que lo confirma con el lenguaje sobrio que usa English Heritage para estas cosas. El hotel tomó su nombre y, más útil todavía, tomó los nombres de la gente que él conoció de verdad: las habitaciones llevan el nombre de figuras de su círculo y no del último influencer que se registró, lo que ya dice algo de quién dirige esta casa y de lo que cree que le debe a su propia historia.
Lo que la antigüedad del edificio implica de verdad
Aquí está la parte que el folleto suele suavizar y yo no voy a suavizar: no hay ascensor. No "acceso limitado en ascensor", no "ascensor a la mayoría de los pisos" — ninguno, en ninguna de las tres casas, porque no se puede remodelar una casa georgiana sin destripar justo lo que la hace valer la pena. Las reseñas coinciden — la de Mr & Mrs Smith incluida — con lo que yo mismo les diría en recepción si preguntaran: escaleras que crujen, tramos angostos y un "descanso torcido" arriba de todo que un huésped atribuyó, con razón, a trescientos años de madera asentándose bajo su propio peso. Si viajan con maletas pesadas, con una rodilla delicada, o necesitan acceso sin escalones, pidan un piso bajo al reservar y díganlo con claridad — un hotel en una casa tan antigua no puede arreglarse los huesos, pero una recepción decente sí puede ubicarlos donde las escaleras importen menos.
Lo que ganan a cambio de las escaleras es un edificio que nunca se aplanó hasta convertirse en la idea de "boutique" de una cadena. Treinta habitaciones, ninguna con la misma distribución, porque no se puede forzar una planta idéntica en tres casas construidas antes de que existiera cualquier estandarización — bañeras con patas, camas con dosel, paneles de madera realmente antiguos y no de catálogo, y, según cuentan, más de dos mil cuadros y grabados repartidos por toda la casa en lugar de guardados en una sola pared de galería. Una reseña mencionó un gato residente, Sir Godfrey, y una barra de honestidad en la biblioteca, el tipo de detalle que a algunos los enamora por completo y a otros les indica que este no es su hotel — y es un trato justo de parte de Hazlitt's, porque no pretende ser el hotel de todo el mundo. Busca ser un hotel específico, algo crujiente y muy vivido, y según la mayoría de las fuentes independientes, lo logra en sus propios términos.
El dilema de paredes finas versus gruesas, que suele definir el veredicto en cualquier conversión de casa antigua, acá resulta al revés: al menos un huésped alojado tres pisos más arriba contó que no escuchaba nada del ruido del Soho un viernes por la noche una vez cerrada la puerta, algo que vale la pena saber si son sensibles al ruido y esperaban justo lo contrario, tratándose de un hotel a dos cuadras de algunos de los bares más ruidosos de Londres. Aun así, recomiendo preguntar en recepción qué habitaciones dan a zonas con más ruido — el aislamiento de un edificio antiguo nunca es parejo entre pisos, por más que le haya ido bien a un huésped feliz en su tercer piso.
Las salvedades honestas, desde el lado del personal
No he trabajado en esta casa en particular, así que tomen este párrafo por lo que es: una recopilación de lo que huéspedes y reseñas han contado, no un relato de primera mano. Las tarifas se cotizan desde aproximadamente 329 libras la noche hacia arriba (unos 400 dólares estadounidenses, según el tipo de cambio), lo que lo ubica firmemente en el territorio boutique independiente y no en el de lo económico — acá pagan el edificio y la historia tanto como la cama. Nadie que haya encontrado lo señala como poco acogedor con algún tipo de huésped en particular, pero tampoco encontré una política de puerta explícita y probada en la práctica, así que no voy a inventar una. Lo que es constante en todas las fuentes es el trato que ofrece este hotel: sin ascensor, sin letrero, sin la uniformidad de una cadena, y a cambio un edificio genuinamente tricentenario que no fue lijado hasta convertirse en un decorado temático. Si ese trato les conviene, Frith Street es una buena dirección para tocar el timbre. Si uno o dos tramos de escalera georgiana angosta es motivo de descarte, esta no es su casa — y mejor que se los diga el portero a que lo descubran con la maleta en la mano a medianoche.
Fuentes: Hazlitt's Hotel (official site), Wikipedia — Hazlitt's, Mr & Mrs Smith — Hazlitt's hotel listing, Tripping On Travel — Hazlitt's Hotel review



